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Ñanda Mañachi: El Sonido de los Andes

Ñanda Mañachi: El Sonido de los Andes

Alfonso Ñanda Mañachi

“En diez horas, puedo enseñarte a tocar cualquier instrumento, no de manera clásica, pero a la manera andina”, y con estas palabras comienza mi fascinación por Alfonso Cachiguango, el director del mundialmente conocido grupo de Música Andina, Ñanda Mañachi. Tuve el privilegio de entrevistar a Alfonso hace unos días y hablamos de muchas cosas: la música que tiene el corazón cautivo, la decisión de un músico de ser político o no, viajar por el mundo para colaborar y aprender, fundar escuelas de música en otros países . Hablar con Alfonso era, para mí, como sentarme y hablar con mi abuelo. Había comodidad instantánea, risas y sonrisas entre generaciones.

Catedral Nuevo Cuenca

Kristen Sawyer, Alfonso Cachiguango, y Catalina Ordóñez de Mi Cuenca Canta

A los 4 años, recogió su primer instrumento, una pequeña guitarra. A los 7 años, había hecho su primera flauta, una típica flauta andina. A los 12 años, se había convertido en el director, fundador de Ñanda Mañachi, un grupo de músicos indígenas dedicados a tocar y cantar música andina. “Fue durísimo”, explicó Alfonso, hablando de liderar este grupo de músicos. Pero la dificultad no estaba en la diferencia de edad; la verdadera dificultad radicaba en el racismo vigente contra los pueblos indígenas.

Ñanda Mañachi

“En el pasado, el mestizo no aceptaba a los indígenas, ser indígena estaba prohibido, y me metieron a la cárcel durante 15 días cuando tenía 12 años de edad , debido a este racismo, sólo por tocar.” El racismo ha cambiado, explicó Alfonso, pero todavía existe; la creencia de que los mestizos saben más que los indígenas no es en absoluto cierto. El indígena es la cultura nacional de este país. Después de que Alfonso salió de la cárcel, se volvió aún más decidido a luchar contra este estigma en la forma en que estaba aprendiendo: preservando la música, la voz indígena. Decidió que tenía que aprender a tocar todos los instrumentos que pudiera. “Yo nací con la música en mi corazón,” Alfonso explicó, casi disculpándose. No hay nada que pueda hacer excepto tocar.

Alfonso Cachiguango

A la edad de 18 años, Alfonso había dominado 20 instrumentos. A la edad de 25 años, él podía tocar 25. Para los 30 años, podía tocar 28 instrumentos, que sigue siendo el número hasta la fecha. Aprendió, mientras otros músicos practicaban, el grupo Ñanda Mañachi creció, encarnando las tradiciones indígenas de los otavaleños. No pasaría mucho tiempo antes de que el mundo se diera cuenta.

Ñanda Mañachi, una palabra quechua, que en español significa “préstame el camino”. En inglés, este concepto se traduce de forma ligeramente diferente. Imagínense dos vecinos a ambos lados de sus propiedades, divididos por una cerca invisible o visible. Un vecino pregunta al otro si puede pasar por la propiedad; el vecino lo permite. Este acto de pasar es ñanda mañachi, es un acto de conexión, “al igual que la conexión de la música con el espíritu”, explica Alfonso. Este tema de hacer puentes sobre barreras existentes, y moverse a través de los cercos, se ha llevado a cabo en las docenas y docenas de conciertos que el grupo ha realizado, en países de todo el mundo. Ñanda Mañachi se convirtió en un símbolo de la vida indígena de los ecuatorianos.

Los payas, rondadores, flautas, gaitas, pingullos y pífanos son los instrumentos más tradicionales. Aunque hay muchos géneros de música indígena otavaleña, uno de los géneros más comunes son los sanjuanitos. El sonido del sanjuanito es casi como de trance, un ritmo obsesivo de dos toques, que se acompaña con la danza tradicional. Alfonso es un referente de influencia en este género. Para él, crecer en Otavalo era como crecer en un mundo pequeño; la ciudad siempre ha sido un centro internacional, atrayendo artesanos, artistas y músicos por igual. Tal vez esa influencia internacional fue lo que ayudó a hacer crecer la reputación de Ñanda Mañachi en el extranjero.

Alfonso Cachiguango

Alfonso alega que hasta ahora ha viajado un 80% del mundo. Ha tocado en Europa, Asia y las Américas. Su país favorito es Francia, donde vivió por un tiempo a principios de los años 80. Donde quiera que vaya el grupo, realiza la música tradicional de Otavalo y enseña a músicos de la zona cómo hacer y tocar sus propios instrumentos indígenas. Presentarse para Alfonso, es una de las razones por las que ama lo que hace.

“No tengo miedo de nada. Estoy representando a mi país, pero no estoy nervioso para nada”.

Su alegría por tocar es lo que ahora les esta llevando a Cuenca- Ecuador, una ciudad en su país de origen. Sin embargo, Alfonso dice que muchos ecuatorianos no conocen el trabajo de Ñanda Mañachi. “Somos más conocidos en otros países”, explica. Es interesante, pero el gobierno ecuatoriano no ha dado casi ningún apoyo al grupo, a pesar de que ha etiquetado esta música como patrimonial. Pero el grupo es increíblemente conocido en Francia, en Bolivia, en Brasil, en Alemania. Los videos de Ñanda Mañachi en YouTube tienen cientos de miles de vistas y donde quiera que el grupo ha viajado, ha dejado su huella.

Kristen Sawyer and Alfonso Cachiguango

Actualmente se han establecido escuelas de música indígena andina en Japón, Chicago, Illinois, Brooklyn, Nueva York y Perth, Australia. Estas escuelas tienen instrumentos indígenas en exhibición; son centros de colaboración donde los maestros que han aprendido de Alfonso ahora enseñan a otros músicos a tocar música indígena tradicional andina. Estas escuelas son consideradas parte de Ñanda Mañachi. Alfonso estima que hay 60 músicos que ahora forman el grupo; es una verdadera colaboración global. Los grupos han producido más de 55 discos, más de un disco al año desde que comenzó en 1969. El objetivo, explica Alfonso, es simple “Colaborar con músicos y enseñar a otros las formas indígenas, desde rondadores a mandolinas a guitarras, no cambiaremos el estilo de la música, pero lo mejoraremos con nuevas presentaciones, nuevas instrumentaciones, conocidas y realizadas por los propios músicos. Hacer, tocar y enseñar, esa es la meta “.

Nañda MañachiEste viernes, 2 de junio, ese objetivo se vivirá aquí en Cuenca. Alfonso se presenta en el Teatro Casa de la Cultura a las 7:00 pm. Más temprano en el día, Alfonso enseñará a los interesados, aquellos que también tienen música en sus corazones, cómo hacer sus propios instrumentos indígenas. El Concierto, que contará con 6 a 7 músicos, cuesta 10 dólares, y es en parte para celebrar el lanzamiento de su álbum más reciente.

“Para mí, tocar música es una forma de ayudar a la gente, mi pueblo, a recordarles y al gobierno que nosotros, los indígenas, existimos en las tradiciones, en la vestimenta y en la danza. Nosotros existimos en la música.”

 

* Fotos de John Keeble

 


Una escritora, una maestra, una exploradora de las montañas, la persona que preguntarse todo y imaginarse todo. Kristen toma momentos en cada día para agradecer la naturaleza y la belleza de todo.

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