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Una serie en la reconstrucción: ¿después de realiz...

Una serie en la reconstrucción: ¿después de realizarse las necesidades básicas, lo que viene para los supervivientes del terremoto?

la reunion de proyecto saman

Desde que el terremoto sacudió la costa de Ecuador, decenas de miles de personas han recogido los pedazos de sus vidas y han comenzado la reconstrucción de sus hogares. Escuchamos de los supervivientes después del terremoto. Nos unimos para enviar suministros. Ofrecemos recursos y tiempo en la costa. Escribimos historias y continuamos compartir mensajes en las redes sociales. Pero, sinceramente, me molesta admitir qua ha sido tan fácil para seguir adelante con mi vida cuando muchos están todavía en el medio de la reconstrucción. Para los que afectó gravemente, no pueden olvidar. Para recoger una vida y poner los pedazos en su propia sitio, no hay una sola solución, ni un camino.

Cuenca para Canoa

Supongo que algunos pueden empezar con la jerarquía de Maslow de la supervivencia; antes de lograr cualquier cosa, se deben cumplir las necesidades básicas: alimento, agua, un techo, descanso, seguridad. Si esas bases están realizados, te mueves adelante para satisfacer necesidades psicológico-amor, confianza, compañerismo y luego auto-realización – alcanzar su plena potencial. Para las familias que viven en el Proyecto Samán fuera de Canoa, fase uno trata de cubrir las necesidades. En los últimos seis meses, la comunidad ha ido evolucionando. Las carpas han crecidos más grandes y tienen nuevos servicios, como una cocina más grande. El dispensario de donaciones ha vuelto aún más organizado. Sistemas de agua existen. Los jardines cada día se dan más. Grupos artísticos y compañías de teatro les visitan. ¿Se satisfacen las necesidades básicas, así que lo que viene después?

Bienvenidos a Cuenca, SamanLos coordinadores del proyecto, Sarah Hanen-Bauer y Diana Moscoso, les preguntaron esa misma pregunta a las 20 familias de la comunidad en el Proyecto Samán. Su respuesta: querían iniciar un taller mecánico en la propiedad. Querían instituir una manera de seguir en los negocios. Un taller va a ayudar los otros, especialmente en un sitio donde las calles están malas y casi todas están hecho de tierra. Con un taller en el campamento, los miembros de la comunidad podrían obtener empleo arreglando los bicicletas, motocicletas y automóviles que están rotos. Y así, con este plan, la comunidad comienza la fase dos.

La Universidad del Azuay, en Cuenca, tiene un programa de mecánico de automóviles. Mostrar generosidad increíble y su espíritu de colaboración, la Universidad acordó organizar y pagar por una serie de talleres durante varios meses para los interesados del Proyecto Samán. Las clases fueron programadas: la mitad en Canoa y la mitad en Cuenca. Viajar a Cuenca no es fácil desde la costa. El viaje es de 8-10 horas en varios autobuses desordenados. Este compromiso quitaba tiempo del trabajo o los estudios para venir y aprender. Pero para 25 miembros de la comunidad de casi 100, no había que pensar. Esto es lo querían hacer.

Proyecto Samán en San SebasSus edades abarcan a adolescentes a padres mayores. Primero asistieron a talleres en Canoa hace unas semanas aprendiendo de estudiantes y profesores de la Universidad del Azuay cómo medir y cortar el metal. La segunda serie de talleres es lo que los llevó a Cuenca el sábado, el 21 de enero. Aprendían el arte de la soldadura y lograran nuevas habilidades que van a ser capaces de utilizar en Canoa.

Llegué a pasar un rato con el grupo de miembros de la comunidad de Proyecto Samán. Estuvimos en San Sebas Cafe, celebrando su llegada a Cuenca y sus talleres. Todo el grupo de 25 estaba allí, así como la coordinadora del proyecto Sarah Hanen Bauer y la asesora Sara Coppler. Claudio Hollenstein, dueño del Hostal Yakumama y Lindsay Burton, dueña de San Sebas Cafe, también estaban allí y ayudando a poner el evento; ellos ambos fueron también fundadores del Proyecto Samán. Aunque había muchas personas interesantes de la costa, que algunos de los cuales recordaba del voluntariado hace unos meses atrás, estaba atraído particularmente a las mujeres en el grupo, y una joven mujer me capturó mi atención. Quería escuchar sus historias.

Jessenia de Canoa

Jessenia tiene 21 años. Ella tiene dos hijas, una de un año y la otra de 7 años. Ella ha vivido en el Proyecto Samán desde justo después del terremoto. Ella vive allí junto con sus tres hermanas, su marido, los maridos de sus hermanas, sus hijos y su mamá y papá. Su madre es María quien hace las empanadas increíble. Jessenia es una de siete mujeres en el grupo de 25 que llegaron a Cuenca. Durante el taller aquí y en la costa, ella aprendió de soldadura y habilidades básicas de auto mecánico para reparación de bicicletas y coches.

Justo cuando me senté con ella, sentí que ella tenía una sabiduría que superó mis 27 años. Ella está casada, tiene niñas, sobrevivió un terremoto y reconstruyó su vida desde cero. Me sentí tan joven e inocente, mal equipada para realmente sentir empatía, pero todavía, seguía con la esperanza de ponerme en su posición con la conversación.  Quería darle la oportunidad de decir lo que quería decir. Su esposo, padre y hermanas también participaban en el taller y estaban allí, pero me capturó la historia de Jessenia. Jessenia no tiene pelos en la lengua. Para mí es importante compartir las historias de mujeres fuertes porque hay algo – una esencia del feminismo, un tácito entendimiento- algo poderoso, que entiende una a todas las mujeres.


Kristen: Ahora que están casi terminados este taller de Cuenca, ¿pensaba que el taller hubiera sido así o diferente?

Jessenia: Quería saber si aprender estas cosas sería fácil o difícil porque tengo mi propia moto. Al montarlo, a veces se rompe y no sé cómo solucionarlo y necesito encontrar a alguien. Me gustaría arreglarlo yo mismo. Por eso estoy en los talleres. Quiero mostrar que una mujer puede aprender y arreglar las cosas y que tiene las mismas capacidades como los hombres.

Kristen: ¿Qué son las habilidades y responsabilidades que las mujeres deben saber en respecto a las responsabilidades de los hombres en la costa de Ecuador?

Jessenia: Las mujeres cuidan los niños, limpian la casa, cocinan. Los hombres trabajan y llegan a la casa. Pero tenemos las mismas capacidades.

Kristen: ¿Qué piensen los hombres de su familia que estás aprendiendo a soldar y cortar el metal?

Jessenia: Es una cultura de machismo aquí. Mi esposo es machista. Él quiere que limpie, cocine y cuide los niños (ella asienta con la cabeza sobre su marido, sonrisas, y risas). Pero en el futuro, quiero trabajar en el taller así, como el y mi papa.

Kristen: Entonces, ¿por qué desea aprender estas habilidades estereotípicamente masculino?

Jessenia: Quiero aprender estas habilidades para demostrar a la sociedad que las mujeres tienen derechos de hacer las mismas cosas de los hombres. Tenemos sexos diferentes, pero todos tenemos derechos a aprender las cosas. Todos pueden aprender nuevas habilidades.

Kristen: ¿Qué de las cosas nuevas que has aprendido hasta ahora ha sido la más difícil?

Jessenia: El uso de las herramientas puede ser difícil en las manos y para los nervios.

Kristen: Así que en su opinión, las mujeres pueden hacer tanto como los hombres pueden hacer, ¿Qué es la fuerza de las mujeres?

Jessenia: Ser mujer es ser madre. Es una virtud. Las mujeres pueden generar y dar vida; los hombres no pueden entender este sentimiento. Ser mujer y sentir al bebé moverse dentro de ti, sentir el corazón de su hijo… es sorprendente que la mujer puede dar vida.

Kristen: ¿Qué esperas que del futuro llevará con Samán y con el taller mecánico?

Jessenia: Queremos tener nuestras propias casas, granjas, una área para sembrar. Ahora estamos trabajando en esas cosas en el Samán. Podemos arreglar motos y coches de personas quien vienen por allí. Estamos allí, en el Samán, hasta lo último. Es todo lo que tenemos. El terremoto fue muy doloroso y triste. Mi esposo perdió a su padre. Tuvimos la suerte de que no perdimos a nadie, solo nuestra casa y todas nuestras posesiones.

Tenemos una esperanza y fortaleza, gracias a Dios y los coordinadoras.


Me quedé de piedra cuando me dijo su historia. Pasamos el resto de la noche bebiendo vino, comiendo brownies y hablando de sus hijas. Casi le convencí a salir en la noche para bailar, pero ella me dijo que tenían que levantarse temprano para el último día del taller; tenían una prueba a la mañana siguiente, y quería hacerlo bien. Lo entendí completamente.

Los talleres con la Universidad del Azuay continuará en los meses que vienen. Jessenia, los miembros de su familia y los miembros de la comunidad van a aprender técnicas más específicas de reparación de automóviles. Con cada nueva habilidad, cada pieza de conocimiento, están avanzando en su camino de reconstrucción de las vidas. Sus medios de vida están en sus manos, y están invirtiendo su comunidad para lograr el sueño que es la misión del Proyecto Samán: para transformar un entorno vulnerable a un sistema de vida seguro y sostenible. Para aprender más sobre el trabajo del Proyecto Samán o donar su tiempo o recursos, haga clic aquí.

Saman y san sebas


Una escritora, una maestra, una exploradora de las montañas, la persona que preguntarse todo y imaginarse todo. Kristen toma momentos en cada día para agradecer la naturaleza y la belleza de todo.

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